Ni natural, ni tradicional, crianza informada y coherente
Cuando tuve a mi primer hijo hace 9 años, me volví loca, loca de amor . Hoy en día quizás podría diagnosticarme una depresión post parto, un estado de enajenación mental (sólo quería estar con mi bebé a todas horas, no podía separarme de él, que nadie lo cogiera, donde tenía muchas dudas, mucha inseguridad con momentos de bastante angustia…) pero una etapa a la que estoy infinitamente agradecida.
Casi todas las mujeres que he acompañado desde entonces en el posparto, me han hecho un espejo de esa etapa. El momento en que nos convertimos en madre, las “heridas del alma” afloran buscando sanar en un momento especial de conexión y amor a borbotones. Ser madre o padre puede cimbrearnos y bendito cimbreo, que quiere que seas tu mejor versión para ofrecérsela a ese ser que te mira con sus ojos llenos de amor incondicional. Sentir ese amor incondicional que es la droga más poderosa del mundo. (más…)

