Cuando tuve a mi primer hijo hace 9 años, me volví loca, loca de amor . Hoy en día quizás podría diagnosticarme una depresión post parto, un estado de enajenación mental (sólo quería estar con mi bebé a todas horas, no podía separarme de él, que nadie lo cogiera, donde tenía muchas dudas, mucha inseguridad con momentos de bastante angustia…) pero una etapa a la que estoy infinitamente agradecida.
Casi todas las mujeres que he acompañado desde entonces en el posparto, me han hecho un espejo de esa etapa. El momento en que nos convertimos en madre, las “heridas del alma” afloran buscando sanar en un momento especial de conexión y amor a borbotones. Ser madre o padre puede cimbrearnos y bendito cimbreo, que quiere que seas tu mejor versión para ofrecérsela a ese ser que te mira con sus ojos llenos de amor incondicional. Sentir ese amor incondicional que es la droga más poderosa del mundo.
Hace 9 años la crianza natural estaba de moda, surgía con fuerza en lucha con los patrones tradicionales. Sus propuestas eran tan maravillosas… entregarse al placer del contacto continuo, de la lactancia sin horario, de dormir pegaditos. Una cura de amor para las heridas de “mi niña interior”. Me regaló la oportunidad para un segundo parto lleno de respeto, yo quería que todo fuera perfecto.
Y sin embargo en un determinado momento algo comenzó a fallar. La angustia que había estado presente en muchas ocasiones comenzó a hacerse más fuerte, mi relación de pareja se resentía, la exigencia campaba a sus anchas. Toda esa nueva información y mi exigencia.
Necesitaba crear un mundo perfecto, pero ese mundo perfecto se resquebrajaba con el cansancio, la tensión, la lejanía con mi pareja, de mis amigos de toda la vida. Creía que “yo estaba haciendo las cosas bien” y juzgaba al que no me entendía y al que no las hacía igual… y comencé a tener crisis en las que perdía el control.
Tenía tanta información en la cabeza, me había aislado tanto, me exigía tanto a mí misma, a mi pareja, a mis hijos… Nada era suficiente, nada era lo suficientemente bueno, sano, respetuoso.
Esa situación me dio la oportunidad de comenzar un camino de autoconocimiento. Un camino que me ha llevado a ver que cuando interpretamos la información desde nuestras “heridas del alma” puede ser que al final lo que estemos haciendo con la mejor intención no termine de ser sano ni para nosotr@s ni para nuestros hij@s.
Hace poco compartí una frase de Yvonne Laborda que dice “La influencia de nuestra infancia tiene mucho que ver con los padres en los que nos convertimos, llegar a ser los padres y madres que nuestros hijos necesitan es urgente”.
Siento que “esa influencia” nos aleja de nuestro SER, no podemos ser coherentes en lo que ofrecemos a nuestros hijos cuando nos olvidamos de quiénes somos, de dónde venimos, si no integramos amorosamente a nuestra madre y nuestro padre.
Todos los conocimientos científicos y psicológicos que fundamentan patrones de crianza que promueven el apego seguro, suponen, a mi juicio, una herramienta valiosísima en el camino de despertar consciente que nuestra sociedad necesita. Y es importante que esa información vaya de la mano del autoconocimiento. Es importante que las familias hagan el trabajo de conocerse. Conocer de dónde vienen, cuáles son sus “heridas del alma” para poder ofrecer una crianza coherente, sin exigencias y sin miedo.
Si quieres hacer algo que pueda ayudar a que tus hijos sean felices, conócete.
– Siéntete, intenta entender de dónde viene esa emoción.
– Esfuérzate por ser lo más feliz posible.
– Trabaja la compasión contigo mism@ y con los demás.
– Cuida tu relación de pareja.
– Mírate en el “maestro” que la vida te ofrece en el espejo de tu pareja y de tus hijos.
– Cuida la comunicación,
– Crece…
No se trata sólo de dar teta o biberón, no tiene que ver con que nunca llore o dejarlo llorar, dormir con ellos durante años o no hacerlo nunca…
Se trata de que esa elección sea desde la información y de forma consciente… en la medida en la que nos sintamos bien, sin exigencia. Que nos respetemos para dar el ejemplo de “respeto”. Que nos cuestionemos todo… venga de donde venga, que hagamos elecciones que nos hagan felices, que no nos prostituyamos emocionalmente.
Podemos encontrarnos igual de desconectados de nosotros mismos que las recomendaciones de la “crianza tradicional” o la “crianza natural” si lo hacemos simplemente porque creemos que es lo que “tenemos” que hacer y no nos planteamos cómo se están satisfaciendo las necesidades de todos los miembros del sistema y cómo nos estamos sintiendo.
Y en este marco, desde esta perspectiva surge el GRUPO CRISÁLIDA.

Ya que cuando nace un bebé, también nace una madre y un padre, nace una familia.
Cada vez más familias se acercan a la maternidad/paternidad siendo conscientes de lo importante que son los primeros años de vida de sus hijos.
No solo porque se construyen los cimientos de esa nueva personita que llega, sino también porque se comienzan a crear los patrones de apego y el sistema familiar para atender la nueva realidad a la que nos lanzamos.
Cada vez más familias desean cuidar esos momentos y decisiones desde el embarazo.
– Desean sentirse conectados con su bebé y la salud que supone gestarlo.
– Desean vivir sus partos de forma protagonista, informándose de los derechos que tienen y de las herramientas que los pueden ayudar a recibir a sus hijos con amor y respeto.
– Desean informarse y compartir con otras familias lo que sienten y quieren para criar a sus hijos de forma consciente. Explorando aquello que propiciará un apego seguro con sus criaturas.

Este grupo es para familias que se plantean “qué quieren ellos” más allá de las teorías de crianza más tradicionales o alternativas, que están en la búsqueda de su propia forma de sentirse felices criando. Desde la gestación, como una preparación a la maternidad y paternidad y hasta que los bebes cubren los 3 primeros años de vida, los 3 primeros años de la familia.
Partimos de que no hay fórmulas mágicas, ni madres o padres perfectos…. cuando criamos a nuestros hijos. Ser madres/padres supone un ejercicio de responsabilidad para el que os proponemos compartir información, bibliografía, pero sobre todo experiencia/s que os puedan ayudar a tomar vuestras propias decisiones, sembrando patrones sanos, coherentes y conscientes de crianza.
El grupo tendrá una frecuencia quincenal, una de las sesiones mensuales la dedicaremos a abordar los temas de trabajo que se proponen a continuación y la siguiente será para que podamos compartir inquietudes y las necesidades del momento de vuestros bebés, ya sea del tema trabajado en la sesión anterior o cualquier otro que os preocupe en esos momentos.
El precio del grupo del grupo es de 45€/mes/individual y 60€/mes/pareja.
Serán los jueves cada quince días de 16:30 a 18 horas en Rumbos.

Propuesta de temas a trabajar.
El sistema que acoge al bebé
Genograma: el árbol.
Las expectativas y deseos depositados.
El nacimiento
La vivencia del embarazo.
La forma de nacer y su influencia en el posparto y la crianza.
La forma de nacer y su influencia en el bebé.
Patrones de apego.
Necesidades del Recién Nacido
Las necesidades auténticas y la autorregulación.
Patrones compensatorios.
Sistema de apoyos.
Maternaje / paternaje y automáticos.
El vínculo favorecer el apego seguro.
El llanto
Su función evolutiva.
Acompañar el llanto.
Dificultades socioculturales.
Los cólicos del llanto del recién nacido.
El llanto en la angustia por separación.
Desarrollo psicomotor
Moverse en libertad.
Fundamentos de la autonomía y la autoestima.
De tu casa al mundo
El hogar ambiente preparado.
Confianza y autorregulación.
Aprender desde dentro.
Ideas prácticas de pedagogía respetuosa.
Rabietas acompañarla con respeto
Entender el momento evolutivo.
Consistencia y coherencia.
Guía para respetar y respetarnos en los momentos difíciles.
Cuidado las etiquetas.
Sexualidad
La sexualidad durante el embarazo y el posparto.
La sexualidad del bebé de los 0 a los 3 años.
La agresividad
Acompañar a nuestros hijos en la frustración.
Interpretaciones adultas de respuestas primitivas.
Salidas sanas / alternativas saludables.

Lidia Claudel Mateo
Psicóloga Perinatal y Doula
Crianza y Educación Respetuosa.

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